BRUMA fue abandonada en un parque de Ciudad Real junto a otros conejos. En la lucha por sobrevivir un día más, muchos fallecieron y ella acarrea muchos traumas de ese proceso: la recogimos llena de piojos y ácaros y tiene muchísimo miedo al ser humano. Afortunadamente, con cariño y paciencia, Bruma se está soltando un montón y le encantan las chuches diarias, no se asusta tanto por todo y comienza a entender que puede ser sociable con los humanos que la cuidan y la respetan. Tiene unos tres años, pesa algo más de tres kilos y está preparada para ser adoptada. Como todos los conejos sanos de ANAC, puede viajar por toda España peninsular y está castrada, chipada, vacunada y desparasitada.