Es un cobayo con mucha personalidad que nació en la asociación con la placenta todavía velando su cuerpecito, lo que le hizo perder algo de oxígeno al inicio de su vida. Es confiado, alegre, aventurero y muy cariñoso: le encanta comer, brincar y vigilar sus dominios. Ha tenido ojo seco crónico como parte de sus secuelas y ha sido operado para ello; ahora está en fase de recuperación y solo necesita gotas humectantes un par de veces al día. Necesita una familia que pueda hacerse cargo de darle una gotita por las mañanas y otra por las noches. Se da en adopción junto a su inseparable Lulú.