Recogido de un parque de Estepona donde fue abandonado junto a otros cobayas y conejos. Se ha convertido en un señor cobayo de algo más de un kilo que cuida de Kira, la cobaya viejita de ANAC. Le da muchos besos y es un tragón, le encanta curiosear la casa y disfruta de ver a los humanos cerca. Se lleva bien con cobayas y conejos. Es majísimo.