Fary no podía comer porque tenía un crecimiento de los incisivos tan grande que le impedía cerrar la boca. Pertenecia a una particular que jamás lo llevó al veterinario en seis años. Necesita una familia que pueda darle el cariño y el respeto que no ha tenido nunca. Es muy bueno y cariñoso, no tiene incisivos pero come bien el heno, la verdura en cachitos y el pienso chiquitín.