Recogido de un parque de Estepona donde fue abandonado junto a otros cobayas y conejos, Dylan ha crecido en ANAC. Es muy amigo de Drago y le gusta darse garbeos por la casa para asegurar que sus humanas de acogida siguen dándole chuches y endivias. Le encanta echarse la siesta al lado del radiador en invierno.