Es una bebé rescatada de un criadero en el que la iban a matar con menos de un mes por no tener las marcas adecuadas para ser vendida en tienda. Es curiosa, aventurera, le encantan los mimos en las orejas, come de todo y se hace amiga de conejos, humanos y cobayas. ¡No le teme a nada! Romescu todavía está creciendo en ANAC y cuando pueda ser castrada, a los seis meses de edad, estará lista para encontrar a su familia para siempre.