Cuidados del conejo antes y después de la esterilización: lo que debes saber para una cirugía segura

Cuidados del conejo antes y después de la esterilización: lo que debes saber para una cirugía segura

La esterilización es una intervención rutinaria en conejos, pero no por ello deja de ser una cirugía que requiere preparación, conocimientos específicos y cuidados adecuados antes y después de la operación. Una buena gestión del proceso reduce riesgos, acelera la recuperación y evita complicaciones graves como el estrés extremo o la parada intestinal. Si has decidido esterilizar a tu conejo, estos cuidados son fundamentales.

El primer paso, y el más importante, es elegir correctamente al profesional. La cirugía debe realizarla un veterinario especialista en animales exóticos. No es negociable. Los conejos no se anestesian ni se manejan como perros o gatos, y un profesional sin experiencia específica aumenta de forma innecesaria el riesgo quirúrgico. Del mismo modo, un veterinario que desaconseja la esterilización de forma general suele hacerlo por falta de experiencia, no por el bienestar del animal.

En conejos mayores de dos años o en aquellos de los que no se conocen bien los antecedentes médicos, es muy recomendable realizar un análisis de sangre previo. Este análisis prequirúrgico permite descartar alteraciones hepáticas o renales que podrían complicar la anestesia o la recuperación. Es una medida de seguridad básica, especialmente en animales adultos.

Siempre que sea posible, conviene organizar la cirugía de forma que el conejo pueda volver a casa el mismo día. Pasar la noche ingresado en un entorno desconocido, con ruidos, olores y manipulaciones constantes, añade un estrés innecesario a un animal extremadamente sensible. En casa, acompañado y vigilado, el conejo suele recuperarse mejor y antes.

Si tu conejo convive con otro conejo, lo ideal es llevarlos juntos a la clínica. La presencia de su compañero reduce el estrés y, además, evita un problema frecuente: el rechazo tras la cirugía. Un conejo que vuelve a casa con olor a clínica puede ser atacado por su pareja si esta no reconoce su olor, algo especialmente peligroso justo después de una operación.

Un aspecto clave que todavía genera confusión es el ayuno preoperatorio. Los conejos no deben estar en ayunas antes de la cirugía. A diferencia de otros animales, los conejos no pueden vomitar, por lo que el riesgo de aspiración es mínimo. Además, su intestino nunca debería estar vacío. Incluso periodos cortos de ayuno pueden provocar daños hepáticos graves. Mantener el tracto digestivo activo antes de la operación favorece una recuperación más rápida y reduce el riesgo de que el conejo deje de comer tras la cirugía.

En la actualidad, el uso de anestesia inhalatoria como isoflurano o sevoflurano es el método más seguro en conejos. Aunque es más costoso que la anestesia inyectable, permite un control más preciso y una recuperación más rápida. El estrés también influye de forma directa en la anestesia: un conejo muy asustado puede liberar grandes cantidades de catecolaminas, lo que dificulta la sedación y puede obligar incluso a posponer la cirugía.

Tras la operación, el tiempo de recuperación varía según el sexo. Los machos suelen recuperarse en uno o dos días, mientras que las hembras pueden necesitar entre tres y cuatro días, ya que la cirugía es más invasiva. Durante este período es normal que el conejo esté adormilado, coma menos y se muestre algo dolorido. Es fundamental mantenerlo tranquilo y evitar saltos o movimientos bruscos.

En la mayoría de los casos no es necesario realizar curas diarias de la herida si el entorno está limpio. Manipular la zona puede estresar al animal y provocar que se revuelva, con el riesgo de que se suelte algún punto. Aun así, la herida debe revisarse a diario para comprobar que cicatriza correctamente y que el conejo no intenta morder los puntos. Una ligera inflamación en la zona genital de los machos es normal y no suele ser motivo de alarma.

Muchos veterinarios utilizan sutura intradérmica o pegamento quirúrgico para evitar que el conejo pueda acceder a los puntos. En caso de puntos externos, suelen retirarse entre siete y diez días después de la cirugía. Los collares isabelinos no se recomiendan en conejos, ya que generan un estrés muy elevado y pueden empeorar el postoperatorio.

La cicatrización completa suele tardar alrededor de una semana en machos y unos diez días en hembras. Es importante recordar que los machos castrados pueden seguir teniendo espermatozoides viables durante unas cuatro semanas tras la operación, por lo que no deben convivir con hembras enteras durante ese tiempo.

La hidratación es esencial tras la cirugía. Es recomendable ofrecer un cuenco con agua además del bebedero, ya que algunos conejos no tienen fuerzas para usarlo. Beber ayuda a eliminar antes la anestesia y es normal que orinen más de lo habitual y que la orina tenga un olor más fuerte durante los primeros días.

La alimentación es otro punto crítico. El conejo debe comer lo antes posible después de la operación. Si rechaza el heno inicialmente, se pueden ofrecer alimentos que le resulten más apetecibles para estimular el arranque digestivo. Es normal que durante uno o dos días no se coman las heces de racimo y que estas aparezcan cubiertas de moco. Si deja de producir heces o no vuelve a comer con normalidad, es imprescindible acudir al veterinario, ya que podría estar desarrollando una parada intestinal.

Si el conejo no ha comido absolutamente nada en las primeras 24 horas tras la operación, se trata de una urgencia veterinaria. Del mismo modo, es importante evitar que pase frío, manteniéndolo en un ambiente cálido y estable, con mantas o toallas templadas si es necesario.

En hogares con varios conejos, no suele ser necesario separarlos tras la cirugía, salvo que se muestren bruscos o intenten montarse. Si se opta por separarlos, deben poder verse y olerse para mantener el vínculo y evitar conflictos posteriores. El apoyo emocional de su compañero es una ayuda real en la recuperación.

Y, por último, no hay que olvidar algo esencial: el afecto. Un entorno tranquilo, seguro y lleno de mimos ayuda al conejo a recuperarse antes y mejor. La esterilización, bien gestionada, es un paso clave para una vida más larga, sana y equilibrada.

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