Millo vivía dentro de una jaula de pájaro minúscula en la que ni siquiera podía ponerse de pie. Tenía un collar de gato rojo. Llegó a la protectora sin haber pisado jamás un veterinario. Tiene algo más de un año y ya ha superado su pasado: es un conejo muy sociable con conejos y con humanos, aunque aún le cuesta un poco confiar del todo en las personas sobre todo si hacen movimientos rápidos. Esperamos que el tiempo y los buenos cuidados le permitan disfrutar de forma completa del cariño que su próxima familia pueda darle. Es activo, curioso y juguetón.