Noel fue abandonado en una carretera de un municipio madrileño. Su dueña se negó a recogerlo y ha pasado por varias instituciones hasta que por fin ha llegado hasta ANAC. Es muy bueno y sociable con humanos, conejos y cobayas. Disfruta de tomar el sol en la terraza, de echarse la siesta hasta límites insospechados y de comer heno.